Frente al anuncio del gobernador sobre la voluntad de diálogo con estructuras criminales en Barranquilla, Alejandro Blanco propones tres consideraciones fundamentales

Frente al anuncio del gobernador sobre la voluntad de diálogo con estructuras criminales en Barranquilla, hay tres consideraciones fundamentales:
La disposición al diálogo debe comenzar con actos reales de cesación de hostilidades.

En el primer semestre de 2025, Barranquilla ha registrado más de 250 homicidios —un aumento del 40 %— y la extorsión se ha normalizado en rutas de buses, comercios y barrios populares. Si no hay una disminución tangible de estas violencias, no hay diálogo creíble.
Digno Palomino y alias Castor no son actores políticos, es decir , son jefes de estructuras criminales con control territorial, redes de microtráfico y prácticas sistemáticas de distintas formas de violencias. Reconocerlos como interlocutores sin exigir verdad, justicia y reparación, puede debilitar al Estado y enviar un mensaje peligroso a la sociedad.


La respuesta no puede ser solo policial.

Aunque se han hecho más de 4.000 capturas y decomisos de armas, la violencia persiste.

Se necesita una política pública que combine sanción penal, programas de reintegración y atención social en barrios históricamente abandonados.

Sin inversión sostenida en esos territorios, no habrá paz . es clave mencionar que abrir canales de diálogo puede ser útil, pero solo si se cumplen condiciones mínimas : hechos verificables, no legitimación del crimen y transformación estructural en los territorios más golpeados.